30/12/2025
No fue un año prolijo ni lineal. Fue un año de contrastes, de esos que te desordenan por dentro y te obligan a frenar, mirar y repensar. Un año donde convivieron sueños cumplidos y golpes duros, alegría y frustración. Un año que no se mide solo en resultados, sino en todo lo que deja.
Corrí Zegama, una de esas carreras que soñás desde que empezás en el trail y que te recuerdan por qué corrés.
Viajé a Italia para representar a Argentina 🇦🇷 en el Mundial Master, una experiencia enorme en lo deportivo y en lo humano. Y fue ahí donde llegó uno de los golpes más duros del año: lesión y DNF. Pero también fue ahí donde tuve la fortuna de no estar solo: acompañado por mi pareja y gran compañera , y luego esa pausa necesaria para compartir y reencontrarme con mi papá y mi hermano. Incluso en medio del golpe, hubo mucho para agradecer ❤️🩹
Aun así, el movimiento no se detuvo. Viajé mucho por el país, siendo parte de carreras increíbles como Cruce Tandilia, Bariloche 100, Patagonia Run, Champa, La Picón Castro, KMV Fuente Dé, K42 y Ultra Trail Merlo. Cada carrera fue más que un dorsal: fue encuentro, aprendizaje y conexión.
Sumé el mayor volumen de kilómetros y desnivel en entrenamientos desde que corro, empujando límites y aceptando que crecer también implica equivocarse.
Tuve aciertos y muchos errores. Por eso fue un año de aprendizaje profundo. De entender que no siempre se gana cuando se llega más rápido, y que muchas veces se avanza más cuando se frena a tiempo.
Nada de todo esto sería posible sin las personas que me sostienen: la familia, mi pareja, los amigos y quienes están todos los días sin etiqueta alguna.
No sé si fue un año bueno o malo.
Se que fue un año que me transformó.
De esos que duelen, enseñan y quedan para siempre.
No siempre se trata de llegar más lejos, sino de entender por qué seguimos eligiendo el camino.
Y yo sigo eligiéndolo.
Que el año entrante nos encuentre en los senderos, disfrutando esto que tanto amamos ⛰️🤍
Salud y felicidades ✨