08/03/2026
LIBRO TRAS LIBRO, TRABAJA LA MEMORIA
Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Andrés Fidalgo, quien en 2001 abrió en Jujuy un campo fundamental: el de las memorias de la represión.
A propósito de esa fecha, comparto estas líneas que conectan su obra con un libro que está por aparecer: TUMBAYA EN LA MEMORIA de Josefina Mamaní.
Porque la memoria también se construye así: alguien abre camino, otro escucha,
otro escribe.
***
El campo de las memorias de la represión en Jujuy comenzó a tomar forma pública
en 2001 con la publicación de JUJUY, 1966-1983, de Andrés Fidalgo. En ese libro
documental, el autor reúne datos y también breves referencias personales
vinculadas con la desaparición de su hija Alcira y con su propia detención como
abogado del gremialista Jorge Weisz. Con ese gesto —a la vez intelectual y
profundamente personal— Fidalgo abrió un espacio de memoria que hasta
entonces no existía en la provincia.
Paralelamente, por aquellos años comenzó a aparecer una considerable
cantidad de obras de investigación y reflexión sobre los llamados “años de
plomo”. La colección más importante fue MEMORIAS DE LA REPRESIÓN , dirigida por
Elizabeth Jelin y Carlos Iván Degregori. El tomo I apareció en 2002 y el XII en 2006.
Durante un tiempo, esos volúmenes formaron parte de la biblioteca de la Facultad
de Humanidades y Ciencias Sociales (FHyCS) de la Universidad Nacional de
Jujuy, aunque desde hace algunos años han desaparecido. Una triste coincidencia, ¿no?
La presentación del libro de Fidalgo se realizó en el aula magna de la
FHyCS en marzo de hace veinticinco años. Además del autor, integraron la mesa
el decano Mario Rabey y el editor de La Rosa Blindada, José Luis Mangieri. Entre
el público se encontraban integrantes de organismos de derechos humanos,
estudiantes y docentes de la Facultad.
Aquel libro fue la piedra basal sobre la que luego se apoyaron otros
trabajos: libros, documentales, murales y diversas acciones que recordaron los
trágicos sucesos ocurridos en la segunda mitad de la década del setenta.
Hoy está a punto de aparecer TUMBAYA EN LA MEMORIA de Josefina Mamaní,
un libro que pone en foco la forma en que un pequeño pueblo resistió al poder
concentracionario y desaparecedor del Estado terrorista. Se trata de una obra
extraordinaria porque, además de los valiosos testimonios de expresos políticos,
de un autoexiliado y de familiares de detenidos-desaparecidos, incluye un
conjunto significativo de poemas —tanto por su calidad literaria como por el
recorrido de sus autores en la lucha contra la dictadura—. Las imágenes que
acompañan el texto son fotografías familiares protegidas durante todos estos años
y un grabado de Pedro Molina que ilustra el poema “Coya mu**to en el ingenio”
de Raúl Galán.
El libro de Mamaní no contó con ningún tipo de apoyo institucional. Si bien
la autora aprobó varias materias de la carrera de Historia en la FHyCS, pesa más
en su formación el ambiente político y cultural en el que creció. Ella misma lo
explica: “Nací en una familia del Partido Comunista; mi padre, mi madre, mis tíos
y mis hermanas mayores militaron en el Partido. En 1976 mi papá era secretario
de la Federación Juvenil Comunista (la Fede) y trabajaba estrechamente con
Vicente Cosentini, secretario general del Partido”.
Josefina es docente de música en una escuela rural y también en la Escuela
de Teatro “Tito Guerra”. En la introducción del libro cuenta que conocía algunos nombres de personas desaparecidas en Tumbaya porque su partido había
publicado, en 1982, el volumen Comunistas argentinos desaparecidos. También relata
que durante la pandemia coorganizó un acto virtual en homenaje a los
desaparecidos de ese pequeño pueblo. Fue entonces cuando conoció a Federico
Galian y la historia de sus dos hermanos desaparecidos. Ese fue el hilo que
comenzó a tirar para desenredar una madeja compleja hasta ordenar datos, fechas
y nombres propios, y construir finalmente un relato que explica hechos que hasta
ahora no habían llegado a un libro.
Las historias que aparecen en esta obra articulan, por lo tanto, palabras
escuchadas en el seno familiar con lecturas que forman parte del campo de las
memorias inaugurado por Andrés Fidalgo. De algún modo, ese campo se amplía
y se profundiza.
Tanto Juan Mamaní —padre de Josefina— como Fidalgo ya han fallecido.
Quizás no imaginaron que muchas de las palabras que pronunciaron —en
conversaciones familiares, en militancias o en libros— volverían a tomar forma en
una obra como esta. Pero así se construye el campo de la memoria: una generación
abre camino, otra escucha, otra escribe. Tumbaya en la memoria forma parte de esa
continuidad. Las palabras que alguna vez pronunciaron Fidalgo y Juan Mamaní
vuelven hoy transformadas en relato, ampliando la memoria colectiva de Jujuy.
Así, libro tras libro, trabaja la memoria en Jujuy.
San Salvador de Jujuy, 7 de marzo de 2026.