15/04/2025
Cuando hubo una amenaza a la humanidad a través de un virus pandémico, una vez despejado lo claramente imprescindible como respirar, comer y sobrevivir... Una vez que eso medianamente se ordenaba, descubrimos cosas que traspasaban todo aquello. Quizás a través de esa voz que cantaba lírico desde un balcón, o aquella melodía de cuerdas en un video casero que nos llegó al WhatsApp en una de las innumerables pantallas compañeras... O ese libro que nos salvó de la rutina, como la película que nos reunió en la casa. Fue ahí que aceptamos lo esencial de eso que parecía ser superfluo. Y lo aceptamos porque nos atravesó desde la emoción, la que sentimos en la piel y que surge de las ideas ordenadas a través de las formas: las artes.
Es que el arte, aquella expresión de la creatividad que se representa en diversos lenguajes y que hace a cada cultura, tiene -por su misma esencia de no ser un útil- el poder de trascender.
El 15 de abril se celebra justamente el Día Mundial del Arte, homenajeando el nacimiento (en 1452) del renacentista italiano Leonardo da Vinci, genio de las artes y las ciencias.
El arte y la cultura, como cada disciplina artística, pero también cada una de las artes individualmente, como los oficios de los artistas... cada uno de ellos tienen su propio día de celebración. Lo que no aparece en ninguna efeméride es aquel ser que completa el fenómeno artístico, el que transforma a la obra del artista en un objeto preciado. Ese ser somos nosotros, el público. Porque una obra de arte sólo existe tras encontrarse con el público. Un espectador activo que decodifica los códigos de ese lenguaje a través del conocimiento y los sentidos. Cada individuo, que se prepara para sentir en la percepción. La comunión con el autor a través de su obra.
Este 15 de abril, día mundial del arte, es nuestro día. Porque el arte y la cultura son un derecho humano. Es pieza fundamental de cada comunidad, su desarrollo, su historia y su tradición. Diego Rodríguez Caligaris - Comunicador Audiovisual