Mala Junta se lanzó como colectiva el 17 de mayo del año 2015, dado que es el Día Internacional contra la Discriminación por orientación sexual e identidad de géneros. Mala Junta, feminismo: POPULAR, MIXTO Y DISIDENTE.
¿Por qué popular? Porque nuestro feminismo viene a diferenciarse de los feminismos que no cuestionan al capitalismo y que sólo proponen enmiendas, pero también de la izquierda trad
icional que siempre otorgó un lugar secundario a las luchas de mujeres y otros sujetos inferiorizados. Porque está inserto en las luchas sociales en todo el continente, nombra las diversas resistencias a la explotación por parte de estos sujetos y abona al proyecto del socialismo del siglo XXI. Porque no creemos en un feminismo de “expertos” ni “expertas”, sino en uno anclado en las necesidades y sentires de nuestro pueblo y que sea capaz de construir organización desde las vivencias cotidianas de las mayorías.
¿Por qué mixto? Concebimos al feminismo como una práctica política transformadora que puede y debe ser encarnada por sujetos múltiples, por el pueblo trabajador al que aspiramos a organizar, por todos los oprimidos y oprimidas. No entendemos a la dominación patriarcal como un “problema de mujeres” -aunque sea a estas a quienes mayoritariamente afecte- sino como un sistema de dominación, que articulado con otros (el capitalismo, el racismo y la dominación colonial) atenta contra las libertades de toda la población, aunque parte de ella sea compensada con privilegios y beneficios. Por ello, si el patriarcado nos afecta a todos, el feminismo puede liberarnos también y para eso necesita que pongamos todos nuestros cuerpos en juego.
¿Por qué disidente? Una de las grandes imposibilidades de las experiencias de construcción de poder popular, pero sobre todo de la izquierda organizada, ha sido asumir la lucha de la comunidad LGTTTBIQ como propia, y darle un lugar de jerarquía. Como si fuera posible luchar por un futuro de libertad y sin opresiones sin retomar el ejemplo de las sexualidades y las identidades genéricas que, al salirse de la “norma”, se animan a poner el mundo patas arriba. Por eso nuestro feminismo, que sí politiza la sexualidad y denuncia las dificultades que nos encontramos cotidianamente para transitar nuestras vidas y realizar nuestros deseos aquellos y aquellas que no encajamos en los moldes de la moral y las buenas costumbres, se nombra como “disidente”. Somos disidentes, porque nos separamos de las comunes creencias, doctrinas y conductas, para construir alternativas de vida más saludables y justas.
¿Por qué MALA JUNTA? Es una “junta” de todo lo que el patriarcado ha buscado silenciar y normativizar: putos, tortas, bi, trans, mujeres. Para el sistema, un espacio de encuentro de estas identidades es una mala junta. Juntar, reunir, es lo que nos proponemos hacer fundamentalmente. ¿Qué pretendemos re-unir? Entre otras cosas, las luchas antipatriarcales con las luchas anticapitalistas; las antiimperialistas con las antirracistas y decoloniales; las experiencias de empoderamiento de las mujeres feministas con las deconstrucciones de los varones antipatriarcales; las luchas contra la opresión de género con las desobediencias a la heterosexualidad obligatoria; las experiencias de los grupos de auto-consciencia con la acción directa en las calles; las producciones teóricas feministas, con los saberes y experiencias de las mujeres de las clases populares; las resistencias contra las violencias más crueles hacia nuestros cuerpos con el derecho a vivir cotidianamente nuestras alegres rebeldías.