21/04/2026
A un año de la partida del Papa Francisco, su voz sigue resonando con una claridad incómoda para los poderosos y profundamente necesaria para los pueblos.
Francisco llevó desde la Argentina al mundo una mirada profundamente humana, marcada por la cercanía con los más humildes y el compromiso con la justicia social. No fue un Papa neutral: eligió pararse del lado de quienes sufren, denunciar la cultura del descarte y cuestionar un sistema que excluye y margina. “Esta economía mata”, dijo, y no fue una metáfora: fue una definición política, ética y humana.
En tiempos donde se naturaliza la desigualdad y se intenta imponer la indiferencia como norma, su mensaje sigue siendo un llamado urgente a la solidaridad, a la justicia social y a la construcción de una sociedad más humana.
Desde La Corriente lo recordamos así: como un líder argentino que incomodó, que no se calló y que puso en el centro a los últimos.
Porque, como él mismo dijo: “Nadie se salva solo”.
A un año, su legado no se archiva: se continúa.