13/06/2026
Juanma ya no puede contar lo que vivió.
Ya no puede mostrar las heridas que marcaron su cuerpo ni describir el dolor que sufrió. Por eso hablamos nosotros, su familia, sus amigos, quienes lo amamos y lo extrañamos cada día.
Hablamos por él y por todos aquellos que ya no tienen voz.
Porque detrás de cada expediente hay una persona, una historia, una hija que crece sin su papá, una madre que llora a su hijo, hermanos, amigos y seres queridos que quedaron con un vacío imposible de llenar.
Lo que le hicieron a Juanma no fue un hecho aislado ni un simple número en una causa judicial. Fue una violencia cruel y sistemática que dejó marcas en su cuerpo y destrozó para siempre a una familia entera. Y luego vino otro dolor: sentir que la justicia no nos escuchaba, que los vínculos de poder y las influencias pesaban más que nuestro derecho a obtener un juicio justo.
A pesar de todo, seguimos de pie. No buscamos venganza. Buscamos verdad, memoria y justicia.
Queremos que se conozca lo que ocurrió, que se escuche nuestra voz y que nadie tenga privilegios ante la ley.
Juanma vive en cada recuerdo, en cada abrazo de su hija, en cada lágrima y en cada paso que damos para que su historia no sea olvidada. Esta lucha es por él, pero también por todas las víctimas que esperan ser escuchadas. Porque la violencia no tiene género, porque el dolor no distingue nombres, y porque toda vida merece la misma protección y la misma justicia.
Hasta que llegue ese día, seguiremos alzando la voz. Por Juanma. Por su hija. Por la verdad. Y por la justicia que aún le debemos.