02/10/2025
Víctor Hugo ... Sería un milagro que Espert logre transitar toda la jornada como candidato.
Las derechas se sienten con licencia para ser narcos, robar y hasta matar, porque se autoproclaman “los buenos”. Pero lo de Espert anoche marcó el inicio de una cuenta regresiva irreversible.
Incapaz de responder sobre los 200 mil dólares que le habría entregado Machado, quedó condenado ante una audiencia que se multiplicó en repeticiones. Millones lo vieron hacer un papelón. Acostumbrado a imponerse con su grosería innata, creyó que dominaría la escena. Sin embargo, terminó acorralado e impotente ante una pregunta básica:
—¿Usted recibió ese dinero?
La respuesta era simple: “No”. Pero no pudo decirlo. Y esa vacilación será letal.
Probablemente sean sus propios aliados quienes lo eyecten. Difícilmente le alcance el respaldo de Milei, que intenta defenderlo con la frase “chisme de peluquería”. No es la primera vez que Milei miente por él: ya lo hizo hace cinco años. Esta vez, le costará más caro.
Ayer, cuando Bullrich lo tiró bajo el tren, parecía que lo hacía con el visto bueno de Milei. ¿De otro modo cómo se animaría a defenestrar a su propio candidato? Con las horas, la propia Bullrich —fantasiosa, capaz de decir cualquier disparate— reculó sin pudor. Pero la noche y la televisión lo sepultaron.
La derecha es inmoral, pero en tiempos de elecciones ciertos excesos son contraproducentes. Clarín, su principal ariete, protagonizó uno de los papelones mayores de su historia: cuatro días en silencio absoluto, sin una palabra, un título ni una línea. Sus lectores quedaron desconcertados cuando, de golpe, se toparon con el “tema Espert”.
Los mercados también hablaron ayer, y no solo por la economía desastrosa de Caputo y Milei. El componente tóxico que hoy significa Espert debería ser controlado. Pero ya es tarde: hasta Clarín, forzado, debió informarlo, amparándose en lo dicho por Bullrich.
La inmoralidad política los arrastra a todos: de Milei a Bullrich, pasando por Espert. El espectáculo es bochornoso y autodestructivo.