26/01/2022
Un 26 de enero de 1977 la dictadura cívico militar nos arrebató a una de nuestras imprescindibles: Alicia Eguren. Descendiente de militantes federales rosistas, hija de un yrigoyenista, acompañó desde su nacimiento al peronismo. Incluso antes, según ella solía decir que ella era peronista antes que Perón se hiciera peronista. Poco antes del derrocamiento del General enlazó su vida política y afectiva con John William Cooke, en un amor revolucionario que los transformó en una de las grandes parejas peronistas. La dictadura del 55 la puso presa 2 años, pero desde la cárcel o cuando salió de ella fue parte de la resistencia, llegando incluso a ser enlace con los uturuncos, primera experiencia de guerrilla rural en nuestro país en los tiempos de Frondizi.
Junto con John viajo en 1960 a la Cuba revolucionaria. Fueron tremendas las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. Fue capitana de milicias del las Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas combatiendo en el Escambray y siendo testigo directo de la invasión de Bahía de los Cochinos. Se hizo amiga del Che y abrazó la estrategia de la lucha armada contra las pesadillas militaristas que asolaban América Latina. De vuelta en Buenos Aires fundaron con Cooke Acción Revolucionaria Peronista. Un cáncer furioso se llevó la vida de su compañero un 19 de septiembre de 1968, pero ella siguió militando con el compromiso de siempre, acompañando a la tendencia revolucionaria del peronismo. En los convulsionados tiempos posteriores al retorno de Perón, dicen que ella se burlaba de la teoría del cerco.
Una patota de la Armada la secuestro un 26 de enero y probablemente la llevó para el mayor campo de concentración de aquella dictadura: la ESMA.
Se fueron con ella sus poemas tempranos, su amor militante, su coraje sin aliento, pero a nosotros nos queda eternamente su testimonio, su peronismo inclaudicable, su voluntad revolucionaria de acabar con las pesadillas.