17/11/2022
En el tercer libro sobre su iniciación como hombre de conocimiento,
Castaneda desanda camino hasta los primeros tratos con su maestro,
el brujo yaqui don Juan, y añade al recuento de prodigios las arduas
lecciones de disciplina física y mental que, desde un principio, lo
preparaban para un acto decisivo de poder: parar el mundo,
suspender la percepción ordinaria, situarse entre esta realidad y la
otra, la inculcada por el maestro.
Esa realidad aparte, eje de las enseñanzas anteriormente reveladas,
cobra así nuevo sentido como punto de apoyo, y el centro se
desplaza hacia la mística del guerrero, el hombre sin rutinas, libre,
fluido, imprevisible, que, fiel a su esencial naturaleza terrena, vive una
vida impecable.
El tema cierra con el relato del viaje al que alude el título, intimación
dramática de la soledad y la áspera nobleza de tal vida.