04/12/2019
UN LUGAR DE INTERÉS HISTÓRICO - LA PANADERÍA DE TYWI
Situada en el cañadón de Gaiman “caminito arriba”, sobre la calle Michael D. Jones 418, aún conserva y atesora piezas del arte de la fabricación del pan.
En este espacio de gran valor simbólico, desde el año 2013, abre sus puertas la Dirección de Cultura de Gaiman, área destinada a promover y difundir distintos aspectos de la cultura local, afianzar sus tradiciones autóctonas, custodiar documentación histórica y generar actividades culturales a la comunidad.
Vestigio histórico de nuestro pueblo, permanece en la memoria de “la cuadra” el tentador aroma característico del pan casero recién horneado.
La señora Mónica Jones nos comparte los recuerdos de su padre: Eduardo “Tywi” Jones quien aquí abrazaba el antiguo oficio de panadero…
“Veo la máquina, ahora verde y dorada, como los recuerdos, muda y quieta.
Como una reliquia que atesora horas, idas y vueltas mezclando la argamasa elemental, para amanecer al barrio en aromas del pan nuestro de cada día.
Y te veo allí, apoyado en un rincón, como queriendo sostener los recuerdos del sacrificio para que no se esfumen ligeros por la endija de las puertas que son guardianas de tanta historia, y de tantas historias.
El haber nacido en un hogar humilde, no impidió su progreso. En Gaiman Nuevo, transcurrió su infancia. Y a muy temprana edad, la orfandad de padre, hizo que luciera el traje del deber, del sacrificio con ahínco para ser pilar de las necesidades del hogar en el que siempre había poco, aunque mucho amor y valores sólidos de una madre con gran espíritu Cristiano. De hecho ella, Mary Hannah, había sido bautizada en la capilla de Mynydd Bach, en la que se escribió y cantó el Calon Lan por vez primera, antes de viajar, siendo un bebé de 6 meses, con sus padres en el Vesta a Patagonia, a buscar mejor destino que el de la oscuridad del carbón.
Tywi, siendo un joven muchacho, trabajó en los pozos petroleros de Diadema Argentina, para reunir los fondos que le permitieran rentar la panadería que estaba emplazada a la vera del río Chubut, cerca de Na Petko. Gaiman era el destino y la motivación para el regreso. Repartía sus panes a caballo, y siempre vuelve a la memoria el nombre de su fiel colaborador: "Zandunga" el corcel panadero.
Un incendio hizo que los sueños se carbonizaran vorazmente. La harina como combustible saltaba enfurecida antes de que el cuartel de Bomberos de Trelew, pudiera arribar para colaborar con la tarea de apagar el fuego.
El antiguo horno, era alimentado a leña, por lo que el lugar se transformó en un verdadero in****no apocalíptico.
Recuerdo descubrir a mi padre con el rostro entre sus manos, sobre un promontorio alejado de nuestra casa familiar, cuando las lágrimas eran una catarata de impotencia y desolación, cuando el fuego había arrebatado su caro sueño de trabajo. El también amasó lágrimas.
Fueron años de peripecias familiares. Intentó sostener a la familia, abriendo un mercado frente a la plaza local, y lo llamó "Mimosa". Al lado estaba la tienda de Juan Marras y el local era propiedad de Mrs Edwards. No funcionó. Y las arcas se vaciaban con la misma velocidad con la que el fuego consumió su primer sueño de panes leudando.
Y apareció la sugerencia salvadora: el entonces gerente del Banco Provincia de Gaiman, Teddy Williams, le sugirió que se acercara a conversar con Myrddin Aled Williams, de rango jerárquico en el Banco del Chubut, quien lo guió para la consecución de un crédito en el Banco Industrial, el que le permitiría retomar su empresa trunca.
El temor era tan grande como la necesidad de continuar amasando aromas. Y llegó así, el anhelado crédito.
Los hermanos Salvagnini de Trelew, fueron los encargados de construir, con todas las exigencias para con una industria, como exigía el crédito, la nueva “Cuadra”. Corría el año 1968…Tywi decidió que, detrás de la casa familiar, edificaría su panadería. No estaba en condiciones de distraer un céntimo en otro terreno y como buen conocedor de su oficio, no quería tener su espacio de trabajo, lejano a su familia.
La máquina Siam amasadora, fue rescatada mediante un proceso de arenado y hubo que conseguir un nuevo motor para que reiniciara su travesía por sobre los rieles para abrazar el amasijo. La sobadora, que no está en el salón, pasó por el proceso de reinventar, con un carpintero local Rafael Ana, la caja de madera. Los pisos, de calcáreos rojos, eran los más económicos que pudo conseguir, y fueron los peores aliados de la harina…
Del salón original se han modificado las ventanas (poseía originalmente ventanas tipo banderola, de chapa, al estilo de las fábricas). Las que se aprecian en la actualidad, varias de ellas, pertenecían a la casa de mis abuelos maternos, cuya construcción se derrumbaba en Treorci, como así también el frente del fogón de madera y las ruedas que adornan la iluminación del lugar, datan del hogar del matrimonio de Jane Jones y John Tomas Pugh, padres de Delith, laboriosa y fiel esposa de Tywi. Otras fueron donadas por Bobby Jones, de otra casa que se derrumbó en Bryn Crwn.
El ingreso se ha modificado y es de nueva construcción la recepción, y se han agregado la barra forrada en piedras de la vera de la loma en Gaiman Nuevo, recolectadas por Gwyn y los niños para homenajear al "torno", la gran mesa de madera que guarda como un altar maravilloso, las horas y los días en los que acomodar y moldear la masa fue el ritual de la Cuadra.
La impronta del escultor Sergio Owen, está en los grabados como el dragón rojo que da la bienvenida frente a la escalinata, la que también fue construida por él. Los grabados en la pared también pertenecen a este gran Maestro del arte de crear, esculpir, y concretar sueños magistrales.
El horno, fue el último que construyó Salgado, un constructor de Bahía Blanca, especialista en hornos de ladrillos refractarios. Y recuerdo, un comentario de este señor, ya muy mayor, mientras lo construía: "Ya no se construyen más, ahora todo se hornea en hornos metálicos giratorios. Pareciera que la modernidad se lleva el sabor del pan, el que ya nunca será lo mismo....."
A colación, no en vano la decisión de Tywi, la que podemos aseverar que fue la correcta: Cada Gwyl y Glaniad, las Capillas del Valle, acudían a encargar el pan de molde gigantesco, cada uno pesaba 5kgs ! para la sacra ceremonia del Té de 28 de julio. Alguien que recuerdo es a Aidel Griffiths, y también a Arturo Carbonelli, que llegaba en bicicleta a buscar los deliciosos "Torth o bara", para Plas y Coed.
Mi madre, Delith, cuántas veces madrugó con mi padre para colaborar con la tarea del horneado, (menuda tarea! y nunca se quejó), acomodando prolijamente en las canastas las flautas, las trinchas, los felipes y las deliciosas galletas de campo.
Fueron años de trabajo sin pausa...No es una vida fácil la del panadero
No hay pausa ni días de descanso.
Hoy, ambos descansan en paz de su labor fecunda acunados por las notas que entre versos, melodías e historias, se entrelazan a la vera de su sueño de labor cumplida. Aunque no se los nombre, la Cuadra de Tywi, es el abrazo cálido que ofrece a quienes la visitan, el homenaje a los cultores, como él, de sueños en vuelo.”
Msg. Sandra Otranto
Referente del Área Patrimonio Histórico Cultural de Gaiman