10/06/2026
SI, ANDO EN MONOPATÍN…
Dicen que el silencio otorga. Pero no siempre es así.
En el Derecho, por ejemplo, como regla general, el silencio no significa aceptar lo que otro dice. Muchas veces simplemente significa que no existe obligación de responder. Y en política ocurre algo parecido.
A veces el silencio no es resignación. No es admitir. No es coincidir. No es temor. A veces el silencio es elegir no entrar en una discusión que no le aporta nada a los vecinos.
En las últimas horas me encontré con publicaciones, comentarios y descalificaciones, que vienen desde el cargo más importante de nuestro pueblo. Algunos se burlaron de que ando en monopatín. Otros parecieron más preocupados por cómo me traslado que por los proyectos que presentamos, los pedidos que hacemos o los problemas que tiene nuestro pueblo.
Podría responder cada uno. Pero elijo no hacerlo.
No porque no tuviera qué decir, sino porque entiendo que la política tiene que servir para algo más que para acumular enojos.
Se le atribuye a Winston Churchill, un sabio de la materia, una frase que dice que nunca se llega al destino si uno se detiene a tirar piedras a cada perro que ladra.
Hay quienes entienden la política como un intercambio de ideas. Otros la entienden como una pelea. El problema de las peleas es que, cuando uno NO pelea, alguien termina haciéndolo solo.
Quienes ocupamos responsabilidades públicas debemos acostumbrarnos a las críticas. Prefiero dedicar mi tiempo a controlar, proponer, trabajar y que cada uno saque sus propias conclusiones.
Ah, y me olvidaba.
SI, ANDO EN MONOPATÍN… porque es mío. Y porque me daría vergüenza utilizar el auto, las combis y el combustible que pagan todos los vecinos para cuestiones personales.