Somos protagonistas del vasto universo que integra y respalda el proceso de reformas iniciado en 2003, decidimos encaminarnos hacia un ámbito común que supere la dispersión del campo popular. Lo hacemos con el propósito de fortalecer el proyecto nacional, popular, democrático y latinoamericanista que hoy encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Quienes aquí estamos militando somos l
os que nos opusimos a la globalización neoliberal y a sus alineamientos locales, los que formamos parte de la construcción de la CTA, de la Marcha Federal, de la Carpa Blanca, de las puebladas de Cutral Có y Tartagal, del Matanzaso, de las resistencias y las disidencias parlamentarias y del repudio a los vicios enquistados en la vieja corporación política. Reconocemos y reivindicamos nuestra diversidad de orígenes, sus consecuentes matices metodológicos y organizativos que conviven en ella y nuestra unidad en la lucha por la democracia, la justicia social, la reconstrucción del Estado y la batalla contra los monopolios, lo que se vio intensificado en las experiencias comunes de los últimos años. No nos consideramos la síntesis de ninguna totalidad, pero sí estamos convencidos de la necesidad de un trabajo común. Trabajamos por la unidad del Proyecto Nacional, Popular, Democrático y Latinoamericano y por eso, como expresión militante, sostenemos la Unidad Latinoamericana y las construcciones que, como Mercosur, Unasur y CELAC nos unen a Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Cuba, Uruguay, Chile y toda Latinoamérica