03/06/2026
📣Cada 3 de junio, la consigna “ni una menos” vuelve a interpelarnos como sociedad. No se trata solamente de recordar a quienes ya no están, sino de preguntarnos qué condiciones siguen haciendo posible que la violencia contra las mujeres continúe ocurriendo.
Durante mucho tiempo se puso el foco sobre las víctimas: qué hicieron, dónde estaban o qué podrían haber hecho para evitar la violencia. Sin embargo, la pregunta más importante es otra: ¿qué permite que algunos varones crean que tienen derecho a controlar, humillar o violentar a otras personas?
⚠️La violencia no nace de la nada, ni es un problema de individuos aislados. También se alimenta de silencios, desigualdades, indiferencias y respuestas institucionales que muchas veces llegan tarde o no llegan. Cuando una sociedad minimiza la violencia o cuando el Estado se retira de su responsabilidad de proteger derechos, el mensaje que se transmite es peligroso: que cada persona debe arreglarse sola frente al riesgo.
En este contexto suele escucharse una frase: “no todos los varones son iguales”. Y es cierto, pero si no todos son iguales, Cómo se hace visible esa diferencia? La diferencia se demuestra cuando se cuestionan los comentarios que degradan, cuando se rechazan las complicidades silenciosas y cuando se interviene frente a situaciones de violencia. No alcanza con no ser violente, también es necesario comprometerse con el cambio.
🟣El 3J no es solo una fecha de denuncia. Es una invitación a asumir responsabilidades compartidas. La violencia contras las mujeres no es solo un problema privado ni una suma de casos aislados. Es una problemática social que nos interpela a todos y todas.
Porque ninguna vida es descartable. Porque ninguna forma de violencia debe naturalizarse. Y porque una sociedad más justa comienza cuando el dolor ajeno deja de ser una noticia pasajera y vuelve a ser una responsabilidad colectiva.